Mi Testimonio de Venezuela

Posted by on Jan 26, 2010 in Blog, Spanish, Testimonies | 1 comment

Mi Testimonio de Venezuela

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Nací en Venezuela hace 35 años de una familia de 6 hermanos cristianos evangélicos. A la edad de 14 años como todo joven sentí la curiosidad de querer experimentar y saber que me ofrecía este mundo.

Y en vista de que mi iglesia era tan religiosa y era todo prohibido y todo era pecado pues había ese trauma en mí, y me mude sin la autorización de mis padres. Me fui de mi casa a otra ciudad que yo no conocía.

Conocí a varias personas y caí en el mundo horrible de drogas jóvenes que como yo estaban en la calle, caí en la prostitución el robo, y todo aquello que era malo. Pasé muchas penas, muchos maltratos, y la violación, pero sin embargo nunca sentía el deseo de regresar a mi casa.

Dormí en la calle, pedía dinero, y todas mis penas las escondía entre las drogas y el alcohol.

Ya estaba cansado de llevar esta vida. Un día, conocí a una familia cristiana evangélica quienes me invitaron a vivir a su casa y acepté. Pues el cariño que ellos me brindaban era muy grande para mí. Comencé a estudiar y fui a la universidad donde obtuve el titulo d enfermero universitario.

No todo era fácil pues aunque ya no vivía en las calles, siempre continuaba en el mundo de las drogas. Pues fue difícil para mí saber que una familia cristiana como la mía se había ido al mundo. Mi madre se enfermó de dos hemorragias cerebrales y quedó en estado vegetal. Recuerdo que le pedí a Dios que si la sanaba y le daba una oportunidad de arrepentirse y sanarla yo le serviría para siempre. Pero en cuestión eso no fue así. Mi mamá poco a poco fue sanando y a mí, poco después se me olvidó este milagro y la promesa que yo le había hecho a Dios.

Continuaba en el mundo de las drogas pues era difícil para mí dejar esto. En ese entonces, conseguí un buen trabajo en una de las mejores clínicas del país, obtenía buen dinero y muchos amigos. Pero por dentro de mí había un vacio horrible. Eran días de soledad y de llanto.

Caí en estado de depresión e intenté suicidarme en varias ocasiones, ya que yo no sentía el cariño de mi familia y sentía que en parte a esa familia la cual me había dado esa oportunidad la había traicionado. Me tomé un frasco de veneno para ratas y me consiguieron en estado crítico. Duré en el hospital varios días y nadie sabía porque estaba vivo. Me corté las venas. En varias ocasiones, intenté ahorcarme.

A diario tenia sobre dosis de drogas y alcohol. A la edad de 25 años me hicieron la prueba de eliza vih en la clínica donde yo estaba. Pues eso lo hacen con regularidad, violando así los derechos humanos de las personas sin que nadie haga nada al respecto.

En ese entonces no le prestaba mucha atención al sida. Pues pensaba que sólo se infectaban loa homosexuales y las mujeres trabajadoras sexuales. Que equivocado estaba.

Todo cambió cuando me anunciaron dos días después que era portador del virus, ya toda la clínica lo sabía y las críticas no se hacían esperar. Era la comidilla del momento, sentía que mi vida se había acabado. “¡Dios mío!” Que horrible fue ese momento. No quisiera que nadie pase por eso.

Y pues nada me involucre mas con las drogas alcohol y prostitución y siempre decía, “si me infecte yo pues debo pagar con la misma moneda.” Que inmaduro y que falta de temor hacia Dios. Y de hecho infecté a mucha gente. Hoy sé que Dios ha perdonado todo eso. Sufrí de una hemorragia cerebral que era producto de toxoplasmosis. Quedé hemipléjico. Y lo más triste, abandonado y solo en una habitación sin la ayuda de nadie. Sólo a Dios como mi acompañante. Pero hoy en día comprendo el versículo de la Biblia donde dice que Dios tiene un propósito con cada uno de nosotros antes de nuestro nacimiento; y hoy en día sé cual es el propósito de Dios conmigo.

En ese entonces fui visitado por unos cristianos, algunos que sí quisieron saber de mí. Pues aunque parezca doloroso todavía hay iglesias que rechazan a personas que viven bajo esta condición.

En esa oportunidad, tuve nuevamente mi encuentro con el Señor y, entre tanto mis hermanos que vivían en otra ciudad preparaban los servicios funerales para mí ya que me encontraba desahuciado por el médico tratante. Mis hermanos fueron a buscarme y me llevaron a mi casa materna para poder morir allá.

Una vez en mi casa algunas iglesias cristianas entraron en oración y ayuno; y poco a poco mi estado de gravedad fue cesando.

En este entonces no se tomaba medicamentos ya que el gobierno no los daba y si lo hacía era muy poco solo. Viví por misericordia de Dios. Muchas personas murieron a causa de SIDA.

Lo más horrible fue el rechazo por algunas personas. Fui despedido de mi trabajo y desde entonces más nunca pude ejercer como enfermero. Fue algo frustrante, pero siempre había algo dentro de mí que me decía que si Dios lo hizo una vez lo hará otra y otra.

Nuevamente caí en estado grave pues los riñones no me funcionaban bien y el dolor era demasiado. Tenía varios días sin comer ni dormir. Estaba cansado y entregado pero le pedí a Dios que si Él me daba un sueño profundo que a la mañana siguiente yo amanecía bien yo le serviría a Él de todo corazón.

No habiendo terminado mi oración, caí en ese sueño profundo y desperté como si nada hubiese pasado. Esa noche soñé que estaba en una montaña y el Señor me decía que le siguiera.

Desde entonces le sirvo al Señor hasta su venida. Soy líder de jóvenes de una iglesia. Además, soy músico y defiendo los derechos humanos de las personas seropositivas. Visito a los enfermos terminales y muchos han partido con el Señor. Sé que ese era el propósito de Dios sino muchas persona hubiesen muerto si conocerle a Él.

Y entendí como dice el salmo 118:17 no he de morir he de vivir para proclamar las maravillas del señor.

El Señor ha estado todo el tiempo conmigo el es mi escudo y mi roca.

Quiero dar las gracias al ministerio He Intends Victory por esa labor tan hermosa a mi hermana Juanita Yorba-Gray quien ha sido un pilar fuerte; y su testimonio ha sido leído y ha servido de ayuda a mucha personas. Dios te bendiga.

Sólo espero que este testimonio pueda servir a muchas personas y que sepan que Dios es grande; que sin Él no somos nada; que sólo en Él tendremos vida y vida en abundancia y que de todas las aflicciones el nos librará.

Dios te ama…

One Response to “Mi Testimonio de Venezuela”

  1. JOSE ORTEGA says:

    Hermana en Cristo Jesús, Joan Yorba-Gray (cariñosamente “JUANITA”) , Herb Hall Bruce A. Sonnenberg, recurro a ustedes primero para darles un saludo fraternal en el nombre de Jesucristo y querer hacerles un recuento de los eventos que ustedes compartíeon junto a conmigo y algunos hermanos del ministerio el Renuevo, entre esos el Hermano Carlos Walberry donde estuvimos en un programa de la televisora del Táchira (TRT) junto a una doctora, instruyendo, aconsejando y dando testimonios al televidente sobre como evitar el VIH y como Dios puede darle la ayuda espiritual y milagros en la vida del ser humano. Recuerdo tanto que junto a nuestra hermana Juanita venia su esposo el cual fue de gran ayuda para todos los que tenían parejas y entendieron que no es impedimento vivir con una persona portadora, mientras se tengan todas las medidas necesarias en cuanto a la protección, se recorrieron colegios como el buen Pastor y otros sitios mas entre ellos la Universidad compartiendo con jóvenes y padres y representantes testimonio y muchas cosas mas.
    La Hermana Juanita nos envió libros de He Intends Victory, el cual fueron repartidos entre las personas que nos lo solicitaban, fueron de gran bendición.

    Han pasado muchos años y Dios ha permitido que nuestra Fundación Ministerio Cristiano pnjd, este rodeado de personas portadoras del VIH, nuestra Fundación siempre les habla de ustedes y de He Intends Victory y de lo que Dios permitió hacer en aquel entonces a traves de ustedes para este pueblo.

    He Intends Victory tiene testimonio de jóvenes venezolanos y deseamos colaborar en lo que podamos en servicio, ya que monetariamente nuestra Fundación vive de las ayudas esporádicas que nos aportan de ves en cuando alguna persona y esta sirve por lo pronto para trasportarnos hasta ellos y compartir nuestras experiencias y milagros.
    Sin mas por los momentos, se despiden de ustedes y de la misma manera que empezó nuestro saludo, nuestra despedida es un abrazo con ósculo Santo para todos ustedes hermanos.

    Lienciado. Jose A. Ortega Chacon
    heintends_victory@hotmail.com
    ministeriocristiano_pnjd@hotmail.com

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